
para la mayoría de las compañías no es posible esperar a la formalización de los pedidos para conocer la demanda a satisfacer. Si además consideramos los tiempos de producción, ensamblaje y transporte necesarios, no es posible satisfacer estas necesidades en tiempos y niveles de servicio razonables.
Adicionalmente a esto, para poder sobrevivir en estos mercados cada vez más competitivos, es necesario que las empresas, puedan anticiparse a estas necesidades, con el objeto de realizar una gestión efectiva de sus capacidades optimizando los costes asociados a los productos (fabricación, distribución, etc).
Dentro de este escenario, parece evidente la necesidad de adelantarse a las necesidades de nuestros clientes. Por ello, la planificación de la demanda se impone como uno de los procesos críticos donde focalizar los esfuerzos e inversiones para las diferentes compañías.